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Rodrigo Errasti
El factor cancha juega a favor de Portugal. Quizá tiene menos calidad
si analizamos puesto por puesto pero está lanzada. Es una selección
agradecida, y que llega mentalmente muy fuerte. Superó una derrota
en el partido inaugural y pasó a los penaltis en el partido más
intenso del torneo. Y eso que todo empezó mal ese día. Gol
a los tres minutos, obligados a ir a la tanda sobre la bocina, el cambio
de Figo... Portugal ha demostrado que no se amilana, ni mucho menos. Objetivamente
a priori el duelo está igualado. Holanda tiene más pegada
en la delantera, pero por contra sufre atras con sus rocosos, lentos y
veteranos defensas. Por fútbol, como digo la plaza en el estadio
de La Luz podría ser para cualquiera de los dos, pero el peso del
anfitrión es más importante de lo que parece. Los lusos
se quedaron en las puertas de la final hace cuatro años con una
decisión rigurosa. Ese día jugaban en terreno neutral (precisamente
en Holanda) pero ante el campeón mundial. Y el árbitro echó
una manita (la de Abel Xavier) a los franceses. El rol pesa... y la presión
de los seguidores en el José Alvalade también. Nuestros
vecinos ven de cerca la final ante una Holanda, obsesionada con las semifinales
y los penaltis. Incluso llegados a ese punto veo moralmente más
seguros a los lusos.
rerrasti@recoletos.es
José C. Jurado
El factor cancha juega a favor de Portugal. Quizá tiene menos calidad
si analizamos puesto por puesto pero está lanzada. Es una selección
agradecida, y que llega mentalmente muy fuerte. Superó una derrota
en el partido inaugural y pasó a los penaltis en el partido más
intenso del torneo. Y eso que todo empezó mal ese día. Gol
a los tres minutos, obligados a ir a la tanda sobre la bocina, el cambio
de Figo... Portugal ha demostrado que no se amilana, ni mucho menos. Objetivamente
a priori el duelo está igualado. Holanda tiene más pegada
en la delantera, pero por contra sufre atras con sus rocosos, lentos y
veteranos defensas. Por fútbol, como digo la plaza en el estadio
de La Luz podría ser para cualquiera de los dos, pero el peso del
anfitrión es más importante de lo que parece. Los lusos
se quedaron en las puertas de la final hace cuatro años con una
decisión rigurosa. Ese día jugaban en terreno neutral (precisamente
en Holanda) pero ante el campeón mundial. Y el árbitro echó
una manita (la de Abel Xavier) a los franceses. El rol pesa... y la presión
de los seguidores en el José Alvalade también. Nuestros
vecinos ven de cerca la final ante una Holanda, obsesionada con las semifinales
y los penaltis. Incluso llegados a ese punto veo moralmente más
seguros a los lusos.
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