Eurocopa 2004Amena

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La furia española se convirtió en un mar de lágrimas

J. CARLOS JURADO

Alvalade se convirtió en una fiesta... portuguesa. 'Que viva España', '`A por ellos!' o 'Portugués el que no bote'... Todo era optimismo antes del partido, pero poco a poco se fue tornando en tragedia. La furia española había conquistado Lisboa desde primera hora de la mañana. La Praça do Rossio, la Rua Augusta... Sólo se veía un color, el rojo de la selección española y un grito, el que entonaban los aficionados del combinado español, vestidos con indumentarias de color rojo y amarillo, a favor de los hombres de Iñaki Sáez. En los aledaños del Estadio Alvalade XXI, España también ganó a Portugal (en cuanto a la afición se refiere, claro). Los gritos de ánimo en castellano superaron con creces el apoyo al combinado portugués, que se limitó a un '`Portugal!'.

El equipo falló a la afición. El resto de la historia ya lo conocen. Portugal apeó a los nuestros de la Eurocopa, sumando el enésimo fracaso en una competición internacional. Sin embargo, hay algo que diferencia este fracaso al resto de fiascos que nos hemos llevado con la selección. Y es que esta vez España no ha caminado sola. Cientos, miles de aficionados han llevado en volandas a nuestra equipo lo más lejos posible. Le han dado toda su cariño y apoyo día y noche. La afición no ha fallado, los hombres de Iñaki Sáez, también incluyo aquí al técnico vasco, sí.

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