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Ángel Cappa

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JUN 15 2008

Con el miedo en el cuerpo

La selección española no consigue todavia llegar al nivel futbolístico que se le supone en razón de la gran calidad de sus jugadores. El triunfo agónico, aunque merecido, ante Suecia no debe ocultar los problemas de funcionamiento que mantiene el equipo y hace que esta victoria sirva mas que nada como consuelo del juego aùn pobre y que seguramente mejorarà.

No funcionó ante Suecia el mediocampo, con un toque burocràtico y aburrido, incapaz de provocar los espacios que se necesitan para habilitar a los delanteros o irse al ataque. Si el toque no es ràpido y abarca el ancho del campo, solo sirve para tener la pelota, pero no para crear situaciones de gol, porque no tiene sorpresa. Y para ser ràpido es preciso que los jugadores se animen a jugar, a abandonar sus carriles para devolver una pared, para encarar, para buscar el gol sin temores, sin pensar que pueden perder la pelota, porque esa duda impide el desarrollo del talento.

Tiene problemas la selecciòn tambièn para salir jugando, ya que los laterales suelen quedarse en linea con los centrales, Xavi retrocede excesivamente para hacerse del balòn y Senna no sabe dònde ubicarse porque esa serìa su tarea. En definitiva se juntan 6 jugadores para una pelota, sin rivales de por medio. Iniesta, uno de los mejores volantes del mundo segùn mi criterio, no estuvo acertado ante Suecia con la pelota, y tampoco tuvo la movilidad que hacia falta para abandonar la banda y juntarse con Xavi, Villa , Torres o Silva para inventar algo que supere la correcciòn del toque cuando es insuficiente. Fabregas y Cazorla, al menos le dieron al equipo otro ànimo y si bien no mejoró futbolìsticamente, si lo hizo en cuanto a atrevimiento para ir a buscar el resultado. Atràs hubo tambièn errores de marca y de coordinaciòn de movimientos.

En la salida los laterales -alternativamente- deben ir hasta la mitad de la cancha para recibir o despejar el camino a los volantes. Los centrales tienen que acostumbrarse a cubrir a sus laterales antes de que se produzca la jugada, anticiparse a la acciòn de los rivales, y ademàs procurar no esperar en la misma lìnea. Si uno marca el otro sobra y asi, escalonados, ofrecer mejor resistencia.

Pero ante todo, y previo a estas cuestiones tácticas, hay un tema que define la actitud del equipo: juegan demasiado serios, demasiado aferrados a obligaciones, con excesivo temor al fallo, sin alegria, sin riesgo. No se puede jugar desde la tensiòn, desde el temor a equivocarse. España tiene calidad suficiente como para arriesgar sin temores, como para juntarse y jugar, tocar con atrevimiento, tirar caños, paredes y lo que haga falta para imponer esa tècnica superior que tienen sus jugadores. Es posible que ahora, asegurada la clasificaciòn para la siguiente ronda, al fin los jugadores se suelten y rindan todo lo que pueden, que es mucho.

En tanto me quedo con el despliegue de talento que hizo Holanda ante Francia, un rival que cuando resolviò olvidarse de las precauciones, alcanzò tambièn momentos de grandeza. Fué el mejor partido hasta el momento de esta Eurocopa. Holanda hizo una demostraciòn esplèndida del dominio de todos los conceptos fundamentales de este juego. Tuvo velocidad e intenciòn en el toque, manejò el contragolpe cuando fuè necesario, con precisiò, rapidez y belleza. Defendiò colectivamente y recuperò la pelota antre todos, arriesgò su entrenador en los cambios y el equipo en cada jugada. Achicò con la lìnea de fondo cuando estaba atacando, y agrandò el campo hacia lo ancho cuando recuperaba el balòn. Fue de esos partidos que uno recuerda durante muchos años. Futbol de alto nivel, alegria por todas partes, goles magnìficos, y festejos espontàneos, sin poses cinematogràficas. Viendo este partido, uno termina creyendo que en fùtbol no todo està perdido y los tòpicos absurdos que se esgrimen por desconocimiento tales como que en el fùtbol moderno no hay espacios, hoy en dia las jugadas a balòn parado son decisivas, hay que sufrir, hay que atacar por las bandas, etc. se desplomaron uno a uno, para llegar a la misma conclusiòn de siempre: el fùtbol es alegria, talento, esfuerzo, creatividad, sudor, arte, y tantas cosas que resulta estúpido tratar de reducirlo al resultado.

Filósofo, psicólogo y un apasionado del fútbol

Nacido en Argentina (Bahía Blanca, 1946), Ángel Cappa desarrolló su carrera como jugador en el Olimpo y el Villa Mitre, ambos de su ciudad natal. Tras cursar los estudios de Filosofía y Psicología, se volcó con su gran pasión: entrenar. Ayudante de Menotti, al que acompañó en sus andaduras por Peñarol y Boca Juniors, formó una ‘duplamágica’ junto a Jorge Valdano. Su paso por el Tenerife, el equipo con el que arrebataron dos Ligas al Real Madrid en la última jornada, les abrió las puertas de Chamartín. En su primera temporada en la entidad madridista se adjudicaron el título liguero. En su carrera en solitario, Cappa dirigió a Banfield, Huracán y Racing (Argentina); Atlante (México); Mamelodi (Sudáfrica); Universitario (Perú); Tenerife y Las Palmas (España).



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