Año Olímpico

Año nuevo vida nueva. Estamos ya en las fechas propias para hacer promesas para el nuevo año: aprender bien inglés, ir al gimnasio, dejar de fumar o tratar de suspender menos de cuatro. Yo, por mi parte, prometo no dejar pasar tantos días sin encontrarme con ustedes como en estas vacaciones, en las que algunas circunstancias se han confabulado para mantenerme alejado de la pantalla.

Este año, además, lo empiezo mucho más animado que otros porque es año olímpico y dentro algo más de siete meses voy a disfrutar como un enano con la gran fiesta del deporte. Sí, ya sé que antes habrá Eurocopa de fútbol pero mientras a Austria y Suiza iremos a ver qué pasa y todo lo que sea pasar de la primera fase habrá que darlo por bueno, a Pekín vamos a ir llenos de ilusión y soñando con medallas. Ciertamente, no vamos a poder competir con Estados Unidos, China y Rusia, pero la verdad es que los que aún recordamos los años en los que nos dábamos con un canto en los dientes con ganar dos o tres medallas disfrutamos como enanos cuando el marcador se acerca a quince. Solamente he asistido como enviado especial a unos Juegos Olímpicos, pero fueron ‘los buenos’, aquellos en los que España pasó de ser una potencia deportiva de tercer o cuarto orden a situarse en el mapa y que, además, demostró al mundo que en cuanto a organizaciones no teníamos nada que envidiar a nadie y que lo de la ‘chapuza nacional’ era ya más cosa que folklore que triste realidad. Para la historia social de España, Barcelona 92 fueron algo más que unos Juegos Olímpicos. Para la deportiva, el inicio de los ‘nuevos tiempos’ y, para muchos, el descubrimiento de un mundo en el que, al menos una vez cada cuatro años, te tiras una hora viendo una regata de Finn o a un caballo evolucionar en el cuadrilongo, aunque hasta el instante previo no sepas de qué va eso del Finn o que existía eso del cuadrilongo y la chistera.

 

Así que para empezar a situarnos un poco en el año olímpico voy a iniciar una serie de anécdotas de la historia olímpica esperando que sean de su agrado.

 

 

 

- Siempre se ha considerado que la primera medalla olímpica la española la consiguió Pedro Pidal en los Juegos de París 1900 en la especialidad ya desaparecida del tiro de pichón. Sin embargo, la citada medalla no aparece en los archivos oficiales del COI y sí, en cambio, la de oro lograda por los pelotaris Villota y Amezola en frontón largo –tampoco deporte olímpico actualmente- el 14 de junio de 1900. Esa sería la primera medalla española aunque habría que reseñar también la de José de Madre, en los mismos Juegos, en un ‘equipo internacional’ de polo.

 

- Siguiendo por el polo, de los Juegos Olímpicos de Amberes 1920 ha pasado a la historia la plata de la selección olímpica de fútbol pero también en esos Juegos se consiguió otra plata en polo. Atención al equipo: Leopoldo Sáiz de la Maza y Gutiérrez Solano, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, Álvaro de Figueroa y Alonso Martínez y Hernando Fitz-James Stuart y Falcó. En aquellos tiempos los ‘sports’, o según cuales, no eran todavía algo completamente ‘popular’.

 

- Hasta el momento, los representantes españoles ha conseguido 385 puestos en finales de los que 97 (sin contar a De Madre pero sí a Pedro Pidal) alcanzaron medalla con la siguiente ‘distribución’: de 1900 a 1932 se consiguieron dos oros, tres platas y un bronce y 16 puestos en finales. De 1948 a 1992, dos de oro (Paquito Fernández Ochoa en los de Invierno de Sapporo 1972 Abascal-Noguer en Flying Dutchman (vela) en Moscú 80) y , diez de plata y ocho de bronce) y 113 finales. El resto, del 92 para acá. Vean si ha habido evolución.

 

- El primer español en comparecer en una final de atletismo fue Constantino Miranda (8º en los 3.000 obstáculos de Londres 1948). La primera final de natación fue la del 4x200 libres en Ámsterdam 1928, Artal, Segala, González y Artigas acabaron en séptimo lugar.

 

- No hubo representación española en Berlín 1936 (por la Guerra Civil) y Melbourne 1956 (boicot por la invasión soviética de Hungría) aunque sí participó la selección de Hípica en los Juegos Mundiales de Estocolmo en el mismo año. En Moscú 1980 España no secundó el boicot iniciado por Estados Unidos pero, al permitirse desde el COE secundarlo o no a las Federaciones, la de Hípica no tomó parte.

 

- La primera mujer española en figurar como finalista olímpica fue la tenista Lilí Álvarez en París 1924 pero para encontrar a la segunda hay que irse a Mari Paz  Corominas, séptima en los 200 espalda de Mexico 68. Para encontrar a la primera medallista hubo que esperar a que el 31 de julio de 1992 la judoka Miriam Blasco ganara la categoría de 56 kilos en Barcelona 92.

 

Seguimos. Ya queda menos para Pekín.

 

 

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