lunes, 13 septiembre 2010, 17:55
David, el filósofo
La jornada en el rally Ruta de la Seda se presentaba bonita. Tenía la opción de seguir la etapa desde un helicóptero. Por supuesto dije que sí, aunque sé que esto marea como diez norias a la vez por los giros que da para seguir a los competidores. Me acompañan nada menos que Semen (sí ese es su nombre) Yakubov, jefe del proyecto del rally y director deportivo del equipo Kamaz y Frederic Lequein, director de organización de ASO (los que dirigen el Dakar y el Tour de Francia, entre otras cosas). El día estaba siendo bonito viendo desde arriba lo fuerte que iba Carlos Sainz abriendo pista en una jornada de navegación. Tras pasar los bosques (mira que hay en Rusia), eran caminos pequeños con abedules a los lados y ríos de vez en cuando. Algo monótono.

Paramos al comienzo de la especial. Veo el poder que tiene Yakubov. Habla con el general de la zona y el gobernador. Aquí a los que tienen el poder los miran con un respeto absoluto. Me voy a hablar con los competidores. Saludo a Sainz y Al-Attiyah y hablo veo a David Oliveras fumándose un puro y conversando con Pep Vila y su copiloto Moi. Están parados tres horas. Da tiempo para comentar casi todo. Pep me cuenta que abrió una discoteca en Manresa (Silenci) y funciona bastante bien. Comienza la carrera en sí. Al poco rato llegan noticias inquietantes: David Oliveras se ha parado. Por el walkie, en francés claro, dicen que es algún problema médico, no mecánico. Le van a traer al punto donde repostamos y nosotros le llevaremos al vivouac. Ahí viene con el brazo en cabestrillo. Narra los dos latigazos que le ha pegado el camión y cómo le duele. Se sube y, cuando vamos a aterrizar nos dicen que hay un accidente y hay que volver.

Es un israelí. Se ha dado contra un árbol de frente. El coche está destrozado por delante. Él aún está dentro. No se puede mover. A duras penas lo sacan y lo ponen unos corsés. Su copiloto está lleno de sangre. Tiene la nariz rota. Me pregunta: "¿Hablas inglés? Necesito encontrar el móvil y el teléfono por satélite. Deben estar dentro". Busco entre sangre, piezas, restos de comida, etc. y le encuentro el teléfono. David se ha escapado del helicóptero y también inspecciona todo. "Se podía haber matado, pero esto son las carreras. Donde hay carreras, hay accidentes. Siempre ha sido así y siempre será. ¿Por qué nadie te quiere hacer un seguro de vida para el Dakar? Yo llevo 30 años corriendo y en mi casa ya están preparado por si les llaman para darles la noticia". Tan duro como cierto. Lequein, el jefazo, le bautiza como 'David el filósofo'.
Al final hay suerte. David sólo tiene un tendón roto. El israelí, Shekel, traumatismo torácico, aunque lo evacúan para hacerle un escáner. Ha habido fortuna, por esta vez.
