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reportaje
108.000 y una motosierra
Por
Joan Solsona (Montmeló)
La jornada dominical era propicia para hacer un picnic en las gradas de Montmeló.
Bocata, cantimplora y a experimentar sensaciones fuertes en una de las tribunas
de Montmeló donde se colocan los alonsistas. Por el camino,
me pasé por el 'paddock' y casi me atraganto cuando me dicen que estaba
Catherine Zeta Jones, acompañada, eso sí, de su flamante marido
Michael Douglas. Llegué a la grada principal de seguidores de Alonso
en la vuelta de calentamiento. El ritual es como la ola en el fútbol.
Nos levantamos cuando pasa Fernando y coreamos su nombre. Luego, nos sentamos
y se repite lo mismo durante toda la carrera. A pesar del récord de
espectadores en Montmeló, un total de 108.300, me sorprende el silencio
general cuando no pasa tu piloto favorito, o sea, Michael Schumacher o Alonso.
Por cierto, qué caras están las gorras y cualquier tipo de producto
relacionado con la Fórmula 1. La gorra del asturiano más celebre
vale 30 euros y una chaqueta cualquiera de Schumacher, pues 250. Claro, si
vienes de pagar una entrada de 100 euros...
Yo paso de la carrera
Difícil de explicar, por no decir que incomprensible, la actitud de
muchos aficionados que van a presenciar un espectáculo único
sin apenas prestarle atención. Algunos dan vueltas por la periferia
del circuito, otros duermen la mona de la noche anterior en el césped...
Los más selectos se ponen morados con la sidra que se vende en la zona
dominada por los asturianos llegados para la ocasión. Otros quieren
ver rodar a los coches, pero apenas los ven dos segundos en una curva a falta
de televisiones que te enseñen la situación real de carrera.
No era Mark Roberts
Coincidiendo con el inicio de carrera, un espontáneo saltó al
circuito burlando las medidas de seguridad. Ataviado con una barretina catalana,
el individuo, que no respondía al rostro del famoso streaker
Mark Roberts, mostraba una pancarta contraria al Fórum de las culturas
que se inauguró el sábado en Barcelona. Entre los aficionados
a la Fórmula 1, te puedes encontrar con un abogado, un estudiante,
un arquitecto... Lo que no pensaba es que también existían los
profesionales del ruido. Un seguidor asturiano estuvo toda la mañana
dándole a una sierra eléctrica, sin hoja, para dejar sin tímpanos
a sus vecinos, al mismo tiempo que competía en protagonismo con los
monoplazas.
La Familia Real
Un evento de motor en España es sinónimo de presencia de la
Familia Real. El Rey Don Juan Carlos es un amante de la velocidad y estuvo
acompañado en Montmeló por Iñaki Urdangarín, duque
de Palma, y su hijo mayor. Éste último recordará toda
la vida el día porque Alonso le regaló su gorra momentos antes
de rodar. El Rey deseo suerte al piloto asturiano en los prolegómenos
y éste le respondió con el cuarto puesto, sólo por detrás
de los Ferrari y su compañero de equipo Trulli.
¿Y los galácticos?
Ronaldo, Roberto Carlos y David Beckham, entre otros, habían anunciado
su presencia en el circuito. La inesperada derrota el sábado con el
Mallorca dejó a Montmeló sin los galácticos. Sí
estuvieron los azulgrana, Kluivert, Gerard y Van Bronckhorst. El lateral holandés
dejó claro que, aparte de los coches, es un seguidor incondicional
de la NBA y de Allen Iverson. Y es que su vestimenta para la ocasión
era una camiseta de Philadelphia con el número 3 del astro de la canasta.
Ya se sabe, diferentes maneras de llamar la atención. Bueno, después
de casi dos horas de vueltas, ya me toca pasarme un poco por la sala de Prensa.
Desde los ventanales observo la celebración de Ferrari con Schumacher
(1), Barrichello (2) y...Gibernau, el otro Rossi.